sábado, 6 de diciembre de 2008

La sentencia llegará en vacaciones

El juicio oral contra dos militares y tres ex policías en San Luis

Hubo nueve días de inactividad por una recusación presentada por la defensa de dos acusados. Los jueces decidieron habilitar la feria de enero. Un ex comisario aportó detalles sobre el secuestro de una de las víctimas.

Por Diego Martínez
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Los represores Carlos Plá, David Becerra, Luis Orozco, Miguel Angel Fernández Gez y Juan Carlos Pérez.

El primer juicio por delitos de lesa humanidad de Cuyo, con dos militares y tres ex policías en el banquillo, no se interrumpirá durante la feria judicial de enero. Así lo resolvió el Tribunal Oral Federal de San Luis al reanudar las audiencias, luego de nueve días de inactividad por una recusación que planteó el abogado de dos represores. En la última semana se destacaron los testimonios del coronel retirado Horacio Angel Dana, que calificó como “una infamia total” la acusación en su contra del imputado capitán Carlos Esteban Plá, y de Ricardo Angles, quien contó que mientras él estaba desaparecido el obispo Juan Rodolfo Laise le anticipó a su madre, tras un llamado telefónico, que sería liberado. El religioso de buenos contactos que le encomendó al general Miguel Fernández Gez hacer desaparecer a un sacerdote que pretendía dejar los hábitos para casarse, según denunció el militar, declarará por teleconferencia desde Italia.

La recusación contra el juez Roberto Burad y luego contra todo el tribunal la formuló Hernán Vidal, abogado de Plá y del ex comisario David Becerra. La Cámara de Casación Penal rechazó tratar el planteo y ordenó resolverlo al propio tribunal, que no hizo lugar. Vidal desistió de recurrir ante la Corte Suprema de Justicia. Para recuperar el tiempo perdido, las audiencias, que se suspenderán el 23 de diciembre por las fiestas católicas, se reanudarán el 7 de enero.

Hasta el momento declararon quince testigos. Restan casi ochenta, la mayoría ex policías del Departamento de Investigaciones (D2) convocados por la fiscal Olga Allende que, como se preveía, sufren de amnesia. “No vieron nada, no conocen a nadie, contradicen sus declaraciones de 1985. Cuando los denunciamos por falso testimonio el tribunal toma nota, pero mientras tanto el juicio sigue”, lamentó Enrique Ponce, de APDH San Luis.

La excepción que confirma la regla es el ex comisario Mariano Mansilla, quien relató detalles de la madrugada del 21 de septiembre de 1976 en la que militares y policías detuvieron a Graciela Fiochetti, luego torturada y fusilada. El ex policía contó que vio la puerta de la casa rota y restos de madera desparramados por la violencia del allanamiento, pero que le ordenaron asentar “que no se han producido daños”. Luego de labrar actas de detenciones que no presenció logró ver por el ojo de una llave de la comisaría de La Toma cuando cargaban a Fiochetti y otros dos detenidos, maniatados y vendados, en un camión militar. “Se los vinculaba con cuestiones subversivas, por lo que el procedimiento no se ajustaba a las normas. No había orden del juez y fue de madrugada”, explicó.

Otro de los detenidos aquella noche, Oscar Trepin, contó que después de que se lo llevaron el comisario Becerra se sentó en su cama matrimonial a leer las cartas que le mandaba a su esposa cuando eran novios. Luego, obligaron a la mujer a orinar en el patio frente a los policías. Ya en la comisaría, Trepin contó que lo ataron, lo vendaron y lo cargaron a un camión junto a Fiochetti. La vio por última vez en la madrugada siguiente, luego de que la obligaron a firmar un acta de liberación.

Otro sobreviviente que vio a Fiochetti, Ricardo Angles, reinstaló la figura de monseñor Laise en el juicio. Dijo que su madre acudió al obispo “como último recurso”. El sacerdote “los atendió muy bien y les dijo, luego de comunicarse con alguien por teléfono, que yo iba a quedar en libertad en poco tiempo, hecho que finalmente ocurrió”. El dato ratifica los óptimos contactos del obispo, que declarará en los próximos días.

Uno de los testimonios más esperados fue el del coronel Dana, a quien Plá y Fernández Gez –asesorados entonces por el mismo abogado, Carlos Mercado– responsabilizaron junto a otros cuatro ex miembros del Comando de Artillería 141 por la muerte de Fiochetti. Dana admitió que participó de las detenciones en La Toma por orden de su jefe, el teniente coronel Juan Carlos Moreno. “La misión consistía en detener, trasladar y entregar en la policía a cuatro sospechosos de vínculos con Montoneros”, dijo. El comisario Becerra le facilitó nombres y direcciones. “Los allanamientos fueron enérgicos pero no violentos”, describió, y agregó que no hubo resistencia, no se secuestraron armas ni material que los vinculara con Montoneros. También admitió que los trasladaron hasta la capital puntana con las manos atadas, “porque los militares no teníamos esposas”.

El coronel calificó como “una mentira atroz” la indagatoria de Plá, quien dijo que hace veinte años, antes de la sanción de las leyes de impunidad, Dana se solidarizó y le dijo: “Se está comiendo un garrón con lo de Fiochetti”, muerte que según Plá se habría adjudicado. Dana negó todo, también haber participado de una reunión con Plá mientras estaba prófugo y de otra para presionar a Fernández Gez, que un año después del supuesto diálogo y asesorado por Mercado lo asentó ante un escribano.

El juicio continuará el martes con inspecciones oculares en la oficina central y en la Brigada de Investigaciones de la policía de San Luis, en la Granja La Amalia, donde funcionó un centro de detención del Ejército, y en las Salinas del Bebedero, donde fusilaron a Fiochetti. Luego seguirá la ronda de testimoniales, incluidas las de Laise, las del camarista mendocino Carlos Pereyra González –acusado de presenciar interrogatorios bajo tortura por el ex chofer de Plá– y las de los otros ex miembros del Comando de Artillería 141 acusados por los imputados.

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